19 de septiembre: broma macabra para los mexicanos.
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- septiembre 19, 2025
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Por Enrique Sánchez
Corría el año de 1985. Era una mañana tranquila aquel 19 de septiembre. Los trabajadores ingresaban a las fábricas, los chicos se preparaban para la escuela, y algunos ya habían ingresado a clases.

Muchos desayunaban antes de salir de casa, otros tantos se arreglaban frente al espejo.
Dieron las 7:17, y de repente, todo comenzó a moverse.
Las lámparas oscilaban, golpeando los techos. Las tinas, los tinacos, las piletas de agua se desbordaban. Los autos se balanceaban y las casas, los edificios, crujían, pareciendo gritar mientras se desgarraba desde sus entrañas, y caían.
Fueron 90 segundos. 90 eternos e interminables segundos. Después, los gritos, los derrumbes, los heridos, los muertos…y el silencio. Ese silencio del gobierno. Y el silencio de la ciudad, sin teléfonos ni formas de comunicarse. El mundo pensó que el entonces Distrito Federal había desaparecido.
El presidente Miguel de la Madrid Hurtado, en su Informe de Gobierno del 1 de septiembre de 1986 manifestó que fueron 412 edificios los que quedaron destruidos y 5728 quedaron afectados. 100 000 familias sufrieron daños en sus viviendas. El movimiento telúrico dejó más de 30 mil heridos, 150 mil damnificados, 30 mil viviendas destruidas y más de 60 mil con graves daños. La cifra oficial fue de 6 mil muertos, aunque el Servicio Sismológico Nacional estimó que pudieron ser hasta 40 mil.
La sociedad mexicana comenzó entonces, a forjar una cultura de protección civil, inexistente hasta ese momento. Fueron pasando los años, y fuimos aprendiendo como actuar frente a un evento sísmico.
Pero la vida nos jugó una broma macabra. Nuevamente un 19 de septiembre, ahora de 2017, la tierra se movió violentamente. Esta vez, un sismo de 7.1 sacudió la actual Ciudad de México, generando caos, pánico, destrucción…y muerte. A pesar de que ya se contaba con una Alerta Sísmica, esta se activó segundos después de iniciado el terremoto, derivado de la cercanía del epicentro.

369 personas perdieron la vida, según cifras oficiales, y se calcula que más de 6 mil resultaron heridas. El gobierno de la Ciudad de México reportó la caída de más de cuarenta edificios, 11 495 inmuebles afectados y 30 000 personas afectadas.
En ambos casos, tanto en 1985 como en 2017, la sociedad mexicana salió a dar la cara por sus connacionales en desgracia. Cientos, miles de gentes se volcaron a las labores de rescate, al apoyo en el transporte, a llevar agua, comida y medicamentos. Pero, entre ambos desastres, hubo una gran diferencia: en el 85, la sociedad tomó la batuta ante la inacción del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, presidente de la República en ese entonces.
Mientras, en 2017, el gobierno de Enrique Peña Nieto declaró la emergencia de manera inmediata, y se apersonó junto a autoridades locales y miembros de su gabinete. Efectivos del Ejército y la Marina trabajaron codo a codo con miembros de la sociedad civil en la remoción de escombros, rescate de víctimas y resguardo y reparto de los apoyos.
2 maneras de reaccionar por parte de los gobiernos federales en turno. Un mismo accionar de la sociedad civil mexicana.
Actualmente, los esfuerzos por consolidar una cultura de protección civil han sido grandes, pero no así la respuesta de la sociedad, que ha quedado a deber.
La calidad de las construcciones ha sido mayor. Se han reforzado sus estructuras, para ayudar en la prevención de daños en caso de temblores. Se han generado planes internos de protección civil, se llevan a cabo simulacros, los cuales se difunden con anticipación, pero…
Hemos quedado a deber en la participación, en la prevención. Hoy, 19 de septiembre de 2025, en un aniversario más de estos trágicos hechos, la prevención prácticamente no existe. No entre la gente común, la de a pie. Esa que no sale de sus casas, de sus edificios cuando hay un simulacro.

¿Acaso esperamos una nueva desgracia?
La Ciudad de México, el país entero, está asentado sobre suelo sísmico. Es seguro que volverá a temblar con la misma intensidad que en 1985 y en 2017, incluso con mayor intensidad, probablemente.
¿Estamos realmente preparados para afrontar otros hechos como los del 19 de septiembre?
Esperamos, de todo corazón, que así sea.
Es mejor salir durante un simulacro, que salir a organizarse para rescatar víctimas.
+En memoria de los caídos en los caídos del 19 de septiembre de 1985 y 2017+
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